Seis sindicatos médicos han unido fuerzas este jueves contra el Ministerio de Sanidad en su propuesta de un estatuto propio, distinto del acuerdo marco genérico de los profesionales sanitarios que se está negociando ahora. La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA), promotores de las dos huelgas médicas del año pasado contra el borrador, se han sumado a Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el sindicato de facultativos de Galicia independientes (O’MEGA) para plantear acciones comunes, entre las que no descartan una huelga indefinida si no alcanzan un acuerdo.Las acciones se irán concretando en los próximos días, en función del avance de las negociaciones. Esta misma tarde hay una reunión en el ministerio con la mesa de negociación del estatuto marco o genérico, que forman otros sindicatos (SATSE-FSES, CC OO, UGT, CSIF y CIG-Saúde) y que llegaron el mes pasado a un preacuerdo con Sanidad, después de que el ministerio incluyera en el borrador muchas de sus demandas.Tanto CESM como el SMA se levantaron de las negociaciones con el ministerio en diciembre, después de que el departamento de Mónica García rechazara abrir una mesa de negociación paralela a la ya iniciada con los sindicatos sanitarios.Los sindicatos médicos tienen reclamaciones adicionales por las peculiaridades de su profesión. Piden un estatuto propio y diferenciado de los demás. Hay varios puntos de fricción. Uno de los principales es el de las guardias: aunque el ministerio las ha reducido a 17 horas, siguen siendo obligatorias para la mayoría, y los representantes de los galenos reclaman que sean voluntarias, algo que Sanidad ve inviable para garantizar el servicio. También reclaman activar una jubilación anticipada para los médicos y que se les enmarque en una categoría laboral superior al resto de los trabajadores sanitarios, entre otras reivindicaciones.Una de las razones que aduce Sanidad para no aceptar un estatuto propio es que fragmentaría los derechos de los sanitarios, y cree que es suficiente un capítulo en el documento general para reconocer sus derechos. Además, los sindicatos médicos no están en la mesa de negociación, negocian desde una mesa de huelga, que no sería legítima para crear un nuevo estatuto, según fuentes del ministerio. Un estatuto diferenciado para los médicos, sostienen estas fuentes, supondría retrasar años las mejoras que ya se proponen en un documento que se renueva por primera vez en más de 20 años y que, en cualquier caso, todavía tendría que recibir el apoyo mayoritario del Congreso de los Diputados. Huelga convocada La semana que viene (los días 14 y 15) hay otra huelga de médicos convocada por la Agrupación Profesional Por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF), integrada por 16 organizaciones médicas de toda España (entre las que está AMYTS). Este colectivo también secundó los cuatro días de paro de diciembre.“Dos días más no solo dan continuidad a las movilizaciones, nos aseguran la efectividad de la huelga de diciembre y volveremos a asestar un golpe sobre la mesa a la administración, tanto nacional como autonómica”, expresan en un comunicado.Paralelamente, discurre la acción común de los seis sindicatos que se han unido este jueves, con la intención de que se “intensifiquen las medidas de presión”. Incluyen “acciones coordinadas de carácter indefinido”, y piden que el ministerio “reconsidere su postura y retome un diálogo real y productivo con los representantes de médicos y facultativos”.“El único objetivo es alcanzar un acuerdo que atienda las reivindicaciones sindicales y garantice los derechos laborales de los profesionales y, por tanto, la continuidad del sistema sanitario. La importancia de esta unión radica, no solo en mejorar la situación actual como facultativos, sino también como pacientes o usuarios de la sanidad”, han recalcado los sindicatos. Los responsables sindicales han hecho hincapié en que el objetivo de esta unión es la interlocución directa de los médicos con la Administración, a todos los niveles: “Las reivindicaciones del colectivo afectan tanto al Ministerio de Sanidad como a otros ministerios, a los grupos parlamentarios y a las distintas consejerías de salud autonómicas y a los servicios de salud. ”Es una señal de alarma para todos los agentes implicados que deben dejar de escudarse en la delegación de competencias para afrontar lo que sí les corresponde”.

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