Buques de guerra de la Royal Navy británica vigilan de modo constante en el canal de la Mancha el avance de dos embarcaciones rusas sospechosas de formar parte de la flota fantasma, los buques que intentan eludir las sanciones económicas impuestas a Moscú, según ha informado el Ministerio de Defensa del Reino Unido este viernes. El dispositivo forma parte de una operación de dos días de duración, coordinada por la OTAN y en la que participan otros países miembros de la alianza. Este jueves, Francia afirmó haber interceptado un petrolero procedente de Rusia que navegaba en el Mediterráneo.Las embarcaciones británicas, apoyadas por un helicóptero de combate Wildcat, han seguido durante varias horas el rastro, activadas para su interceptación, de la corbeta rusa Boikiy, y del petrolero que escoltaba, el MT General Skobelev. El Reino Unido realiza una vigilancia rutinaria de sus aguas ante la posible amenaza para su seguridad nacional y para las infraestructuras submarinas, como cables, tuberías y oleoductos, que representan las naves rusas, desde que se incrementó la tensión por la invasión de Ucrania.Francia intercepta en el Mediterráneo un petrolero procedente de Rusia, en una imagen de la Marina francesa.Pocas horas antes de esta nueva maniobra de vigilancia, las embarcaciones británicas habían colaborado con el Gobierno francés en la interceptación de otro petrolero procedente de Rusia, que navegaba con bandera falsa, en el mar de Alborán, cuando se disponía a cruzar el estrecho de Gibraltar. Las autoridades sospechaban que se trataba de un nuevo intento de eludir las sanciones con las que se pretenden ahogar las fuentes de financiación de Moscú.El Reino Unido actúa en coordinación con la UE, a través de la OTAN, en el endurecimiento de la lucha contra la flota fantasma rusa. El Servicio de Acción Exterior de la Unión ha cifrado en 1.400 los buques que componen esa flota, con los que Moscú intenta seguir exportando su crudo, alimenta su guerra en Ucrania e incluso utiliza esas embarcaciones como plataformas para lanzar su guerra híbrida contra Europa.En noviembre del año pasado, el ministro de Defensa británico, John Healey, denunció la incursión de un buque espía de la flota rusa en varias ocasiones, en aguas territoriales del Reino Unido, en la costa norte de Escocia, y apuntó con un láser a los pilotos de aeronaves británicas. El Yantar, el buque en cuestión, llevaba semanas realizando incursiones en aguas bajo control económico del Reino Unido en el mar del Norte, pero esta se trató de la primera vez en la que actuó de manera hostil.

Shares: