En septiembre del año pasado, en medio de una de las peores crisis que ha vivido Cuba, su famoso cantautor Silvio Rodríguez (San Antonio los Baños, 79 años) ofreció un concierto para su pueblo que, según escribió en su diario, “superó por mucho lo esperado”. Reconoció que su pueblo tiene una “necesidad de cohesión”, de encontrar “un punto de reencuento. Varias generaciones unidas por la necesidad, parecieron identificarse”. Rodríguez, famoso por cantarle a las revoluciones de izquierda del siglo XX, encontró en las escalinatas de La Habana esa noche al menos a tres generaciones. Y con eso, “el jueves partimos” termina su nota, antes de arrancar una gira por América Latina. Daniel Mordzinski, conocido por muchos como el fotógrafo de los escritores y artistas icónicos del continente, lo ha acompañado a sus giras y presenta en el Hay Festival de Cartagena un nuevo libro con 143 fotografías inéditas sobre lo que representa el cubano para Hispanoamérica: Silvio Rodríguez: diario de un trovador. Conversatorio de Daniel Mordzinski, Silvio Rodríguez y Jorge Perugorría durante el Hay Festival en Cartagena, Colombia, este sábado.Diego Cuevas“Que te haga un libro de fotografía un fotógrafo como Daniel, sería bobo decir que no”, dice Rodríguez por Zoom, ante un auditorio que lo escucha y donde están el fotógrafo y el actor y director de cine cubano Jorge Perugorría. Admite que no disfruta mucho estar frente a las cámaras, y que ningún otro fotógrafo profesional había entrado a fotografiar a su familia, sus perros, su casa. “No entró ninguno antes porque me estabas esperando a mí”, le respondió el argentino cuando viajó a La Habana hace nueve años, y pidió arrancar por el lugar más íntimo del trovador. ‘Silvio Rodríguez, Diario de un trovador’, libro de Daniel Mordzinski.En un texto que envía a EL PAÍS, el fotógrafo explica su misión ñ. “He querido hacer un recorrido visual, emocional y obligatoriamente sentimental por la vida de uno de los cantautores más importante de la lengua española”, escribe. Es una obra “que revela al trovador en su dimensión más humana y comprometida”, añade el fotógrafo. “Un libro para todos los amantes de la música, la fotografía y la palabra. Un talismán para quienes saben que la poesía, el amor y las utopías son armas cargadas de futuro”.En el libro están también las giras internacionales y en Cuba, los encuentros de Silvio con los músicos Luis Eduardo Aute, Vicente Feliú, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina. “Aute fue un defensor de Cuba a capa y espada”, dice el cubano, recordando a su amigo español fallecido en 2020. La conversación en Zoom se enfoca en los músicos y escritores que tocaron el corazón del cantautor, desde Mario Benedetti a Gabriel García Márquez. “No estuvimos muy cerca, pero nos vimos cuantas veces y teníamos una comunicación muy fácil”, cuenta el cubano sobre el escritor del realismo mágico. Una de esas veces fue en un avión en México, en medio de una tormenta, en la que tomaron alcohol para pasar el miedo en medio de una tormenta, contó Rodríguez. Las letras de Silvio- a secas, como se le conoce-, son en parte las letras de la historia latinoamericana, insiste Mordzinski en su libro. “Esto no está muerto, no me lo mataron, ni con la distancia, ni con el vil soldado”, cantó por ejemplo en Santiago de Chile, donde fue fotografiado por Mordzinski, en 2018, frente al Palacio de la Moneda. El lugar donde fue asesinado el presidente Salvador Allende en 1973 en un violento golpe de Estado. Muchas de las fotos del cantautor se entremezclan en el libro con las letras de sus canciones y cortos textos de su diario. Silvio y Niurka de la colección del libro de Daniel Mordzinski.PHOTO: DANIEL MORDZINSKIPoco después Rodríguez viaja a Argentina, y escribe que le hace ilusión llegar a Córdoba, “una de las cunas del Che.” Por eso mismo prepara entonar en su honor a su vida Tonada del Albedrío ―“Dijo Guevara el humano, que ningún intelectual, debe ser asalariado, del pensamiento oficial”― y El Necio en honor a su muerte―“Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui, Allá Dios, que será divino, Yo me muero como vivi”―. Las nuevas revoluciones del siglo XXI persiguen a Rodríguez en las fotos. En un momento Mordzinski mira al público en Buenos Aires y encuentra allí mujeres jóvenes levantando los pañuelos verdes que han representado al rebelde movimiento feminista que ha peleado el derecho al aborto. Rodríguez agarra su diario tras el concierto: “Lo revolucionario se caracteriza por halar hacia delante. La Revolución fue revolucionaria porque empujó al pueblo hacia delante. A lo mejor en este siglo lo revolucionario le corresponda al pueblo”. Fotografía del libro de Daniel Mordzinski, ‘Silvio Rodríguez, diario de un trovador’.Mordzinski, argentino como aquellas feministas, conoció de Silvio Rodríguez en Paris hace décadas, tras mudarse a la capital de Francia a sus 18 años, durante la dictadura argentina. El día de su cumpleaños en 1980, celebrando con el arquitecto dominicado Eric Genao, “recibí el regalo de un casete con las canciones del último disco de su músico favorito”. Ahí estaban los clásicos como Ojalá y Al final de este viaje. Mordzinski lo cantaba entonces a todo pulmón, al punto que sus vecinos le pedían bajar la voz. “En esos tiempos de carencias y de sueños, los temas de Silvio fueron bálsamo y me aportaron un ancla de afecto, poesía y amor”. En estos nuevos tiempos de carencias, la música de Silvio Rodríguez, para muchos, sigue siendo el mismo bálsamo.

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