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“Somos del grupo Satanás. Lo conocemos muy bien. Sabemos que su mamá montó un local en el centro y, si no nos paga, la matamos a ella y luego vamos por usted”. Frases como esta se repiten a diario entre víctimas de amenazas y extorsión en diferentes zonas del país que reciben llamadas desde la cárcel de Cómbita, en Boyacá. Palabras que generan miedo se pronuncian sin filtro desde el interior del penal, bajo un esquema de call center criminal que opera de forma permanente y que ya ha traspasado las fronteras de Colombia.Ahora ese temor traspasó las fronteras. Esta semana, el saliente ministro de Justicia (e), Andrés Idárraga, reveló que autoridades de El Salvador identificaron al menos 101 líneas telefónicas desde las cuales se estarían realizando extorsiones originadas en Cómbita. Según indicó, funcionarios de ese país manifestaron su impacto frente a la forma en que delincuentes se hacen pasar por secuestradores para exigir dinero, en un “montaje psicológico” que alertó al presidente Nayib Bukele.Las estafadoras generan una dependencia económica con una o varias víctimas. Foto:iStockFuncionarios del Gobierno salvadoreño explicaron que los extorsionistas simulaban situaciones de alto riesgo, en donde se reclamaba dinero por personas supuestamente secuestradas. Los delincuentes, señalan, obtenían información previa de las víctimas mediante redes sociales y falsas ofertas de empleo, lo que les permitía hacer las amenazas creíbles. Con esos datos, presionaban a familiares para que consignaran dinero de manera inmediata.Las redes que delinquenUna fuente dentro de la cárcel de Cómbita, que pidió reserva de su identidad, explicó que los internos mantienen redes en distintas regiones del país. “Los extorsionistas son miembros de bandas criminales o de delincuencia común. No necesariamente pertenecen al Eln o a las disidencias, aunque muchas veces operan usando esos nombres”, dijo la fuente. Añadió que la mayoría de las llamadas se realizan en la noche. “El PPL se encierra con otros dos o tres en una celda y empiezan a llamar. Se hacen pasar por gente que está en la selva. Dicen que llaman del frente tal de las Farc o del Eln y que tienen un comandante”.Según cifras del Inpec, en el establecimiento hay 4.193 personas privadas de la libertad, pese a que su capacidad es de 2.939 cupos.El informante señaló que algunos extorsionistas podrían estar vinculados al grupo criminal de origen venezolano. Indicó que en Cómbita hay “un número significativo” de internos extranjeros que se agrupan y conforman bandas con apoyo externo. “Uno escucha: ‘Hermano, estamos pasando por el local de su mamá, su novia está vestida así, su hermana está vestida de negro. Y si no pagas, te matamos’”.Sobre las limitaciones para frenar estas prácticas, la fuente dijo que en cada turno hay poco más de 60 guardianes, apoyados por una decena de auxiliares.Un hombre la extorsiona por medio de mensajes Foto:City TvEl director del Inpec, coronel Daniel Gutiérrez, señaló que, hasta el pronunciamiento del ministro Idárraga, desconocía los hechos que involucrarían a El Salvador. “Venimos trabajando con la Policía y la Fiscalía para evitar las extorsiones. Solo en 2025 incautamos 34.800 celulares”, dijo.EL TIEMPO conoció que el Ministerio de Justicia activó al Gaula de la Policía para iniciar investigaciones en Cómbita y verificar la información proveniente de El Salvador. Otras fuentes del Inpec confirmaron que hay cinco internos incluidos en una lista preliminar de presuntos “dinamizadores” de la extorsión. A finales de 2023, el instituto informó que había identificado a 30 líderes de este delito en siete cárceles del país.Las autoridades penitenciarias reconocen que la incautación de celulares es constante, pero insuficiente frente al volumen del problema. De acuerdo con las fuentes consultadas, los operativos se realizan de manera periódica y, aun así, los dispositivos vuelven a ingresar. “En una sola jornada se pueden encontrar hasta 100 celulares”, explicó la fuente del penal, quien aseguró que estos aparatos son la principal fuente de ingresos ilícitos de los internos.Los operativosDurante estos operativos, añadió, la reacción de algunos reclusos evidencia el alcance del fenómeno. “Usted ve el desespero. Dicen: ‘no me haga eso’. Porque se quedan sin cómo producir dinero y saben que, si revisan el celular, la Fiscalía les puede abrir otro proceso por extorsión”, relató.Gutiérrez precisó que los 16 inhibidores de señal instalados en las cárceles del país no están funcionando, incluido el de Cómbita. “La responsabilidad es de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios”, afirmó.La Uspec respondió que los inhibidores quedaron obsoletos debido al avance acelerado de la tecnología móvil. Precisó que los equipos fueron instalados cuando operaban redes 3G y que actualmente el país cuenta con tecnología 5G.Fernando Sánchez T, el suscriptor más antiguo de EL TIEMPO Foto:Al analizar el tema, el profesor de la Universidad de los Andes y experto en prisiones, Manuel Alejandro Iturralde, señaló que en Cómbita confluyen condiciones que facilitan la extorsión como modelo criminal y que el hacinamiento, la falta de personal y la precariedad de la infraestructura permiten que los internos o grupos criminales asuman el control de la economía del penal y ejerzan mecanismos de intimidación.Sebastián CoteRedacción Justicia
