
En estos últimos días, Adriana García recibe a cada rato mensajes y videos de los alumnos de su hermano. Óscar García, de 30 años, es profesor de Educación Física en el Estado de México y trabaja sobre todo con niños y personas con discapacidad. “Estos alumnitos ruegan por su regreso, porque él ha sido clave en su avance, mucha gente lo quiere”, cuenta llorando Adriana, que aguanta el dolor de buscar a su único hermano desde el 3 de febrero. El profesor desapareció este martes en Mazatlán, Sinaloa, cuando iba en una ruta en cuatrimoto con su hija de nueve años, con su esposa, Montserrat Ramírez, y sus tres cuñados: Omar, Javier y Gregorio Ramírez. “En algún punto del camino, un grupo los detuvo, los rodearon muchas motos y carros con gente armada, y se los llevaron”, narra García: “Los dirigieron a algún lugar, pero no tenemos mayores detalles porque les vendaron los ojos”. Al día siguiente, Montserrat y la niña fueron liberadas, sin ningún daño, afirma Adriana. Ellas lograron pedir ayuda desde el poblado El Habal, a unos 15 kilómetros de Mazatlán. Desde entonces, los operativos se centran en tratar de localizar a los cuatro hombres. “Mi hermano es una persona buena, un buen padre de familia, un buen esposo. Le sirve al Estado de México, que sepan estas personas que lo tienen que él no merece estar allá, que él tiene que estar acá con su familia”, reclama la mujer. Óscar, Montserrat y su hija viajaron el sábado 31 de enero desde Jiquipilco, el municipio en el centro del Estado de México donde viven, hasta Mazatlán, para aprovechar el puente. Se iban a quedar hasta el siguiente jueves. Iban a una celebración de la familia de Montserrat, a la que también llegaron Omar Ramírez, de 30 años, Javier, de 25, y Gregorio, de 19. El grupo disfrutó varios días por la perla turística sinaloense, que se preparaba para su carnaval. Para esos días, más de 1.000 militares habían llegado a Sinaloa, después de la brutal desaparición de 10 mineros en Concordia, al sur del Estado. Además, el gobernador morenista Rubén Rocha ya había anunciado un fuerte operativo de seguridad. Nada sirvió. Javier Ramírez, a la izquierda; Gregorio y Omar Ramírez, en el centro, y Óscar García, a la derecha. Los cuatro desaparecidos el 3 de febrero en Mazatlán.Cortesía de la familiaEl martes 3 de febrero, Óscar, Montserrat y su hija pasearon por la ciudad, comieron, y ya hacia la noche se decidieron con Omar, Javier y Gregorio a rentar unas cuatrimotos. Una actividad muy común en Mazatlán, especialmente por la noche. Antes de llegar a la empresa Renta Rzr Mazatlan, Óscar mandó a su madre un video de su hijita cantando, porque “andaba bien contenta”. Después, ya en los vehículos le mandó otra foto. El rastro de ellos se perdió hacia las 9.30 de la noche. La Secretaría de Seguridad Pública anunció al día siguiente que los vehículos habían sido hallados, gracias a su GPS incorporado, en la avenida Sábalo Cerritos, cerca de la playa de Cerritos, pero sin los ocupantes. “Los razers se rentan por hora, la empresa te da una guía de ruta para seguir, pero tú lo manejas, nadie va responsable ahí contigo”, explica Adriana García. “Ellos rentaron dos vehículos, porque eran seis personas: mi hermano iba de copiloto, manejaba el hermano de mi cuñada y mi cuñaba iba atrás con la niña. Ellos iban a la cabeza. En el otro razer iban los otros dos hermanos de mi cuñada”, describe.Alrededor de las dos de la tarde del miércoles, Adriana García y su familia recibieron con alegría la noticia de que Montserrat y la niña habían sido localizadas. “A ellas las sacan del lugar [donde las tenían retenidas]en auto o en camioneta, y las dejan en otro lugar solo, y ellas ahí caminan hasta poder conseguir ayuda”, narra la mujer. Montserrat está todavía en estado de shock. “Que las devolvieran es una buena señal, pero yo ahorita me encuentro con el corazón destrozado, es mi único hermano, no puedo estar sin él”, señala García. Este caso, unido a la brutal desaparición de los 10 mineros de Concordia, ha resquebrajado la idea de la estrategia de seguridad del Gobierno de Sheinbaum en Sinaloa. En el Estado, que sufre la guerra fratricida entre las dos facciones del Cartel de Sinaloa, la presidenta y su zar de Seguridad, Omar García Harfuch, estrenaron su plan para atajar la violencia. Esta nueva estrategia, que elevaba el tono contra los carteles, ha llevado a que en Sinaloa se ha registrado prácticamente el mayor número de detenciones por Estado en los 15 meses de mandato de Sheinbaum. En pocas entidades ha habido más decomisos de droga y armas, o más grupos criminales disminuidos o directamente desarticulados. Sin embargo, estas desapariciones son una nueva prueba de fuego del poder criminal de los grupos organizados.
La familia de los turistas desaparecidos en Mazatlán: “Los detuvieron muchas motos y carros con gente armada”
Shares:
