
El cumpleaños de Dolly Parton es tan grande que lo puede celebrar todo Estados Unidos, ya que este lunes 19 de enero es festivo en el país. En realidad, el que se celebra es el cumpleaños de Martin Luther King Jr., líder fundamental de la conquista de los derechos civiles (nació el 15 de enero, pero el festivo se ha movido a hoy). Pero, como dirían los cursis y los modernos, Parton es, al fin y al cabo, la líder de muchos corazones. De ahí que, en un día como este, en el que alcanza el hito de los 80 años, con muchísimos planes por delante —de conciertos a un musical—, pero también con su salud pendiente de un hilo, sean muchos (y de muchas maneras) los que quieran celebrarla. Esas celebraciones no son figuradas: las fiestas se reparten por todo el país. Pero la artista de Tennessee es especialmente celebrada en el rincón donde nació, creció, desarrolló buena parte de su carrera y que nunca ha abandonado. Su Tennessee natal y todo el sur de EE UU adora a la actriz y cantautora, que tiene allí su residencia y también su particular parque temático, Dollywood; su simple existencia da una muestra del poderío de la artista en Estados Unidos. El espacio —60 hectáreas con parque de atracciones, parque acuático y un hotel, entre otros— está cerrado hasta primavera, pero los festejos se repartirán por todo el Estado. Las bibliotecas, donde se la venera —en 1995 creó un programa llamado Dolly Parton’s Imagination Library que ha donado más de 300 millones de libros a niños de todo el mundo—, organizarán concursos de pintura y pases de Magnolias de acero (1989). Los diarios y las televisiones locales lo anuncian a bombo y platillo. Los bingos, las cervecerías y hasta los supermercados planean actividades especiales. Habrá documentales, tartas y bailes. Todo por la reina del country… que no acudirá a ninguna de sus celebraciones.Más informaciónParton pasará su cumpleaños, previsiblemente, de forma discreta y familiar. Quizá en compañía de su hermana Freida, pero ya, y por primera vez en más de medio siglo, sin su marido, Carl Dean. En una lavandería de Nashville, en 1964, surgió el amor, y desde entonces y hasta la muerte del otrora pavimentador de asfalto, el pasado marzo, no se separaron. El suyo fue un matrimonio fuerte y discreto, y el final del mismo ha dejado tocada a Parton en muchos sentidos, del emocional (“ahora lloro más de lo que solía”, admitía en una entrevista hace unos meses) al físico.Ella misma lo ha reconocido: la muerte de Dean ha hecho que descuide su salud. Y, rayando los 80 años, no es tema menor. Cuando a finales de septiembre decidió posponer durante casi un año su esperada residencia de conciertos en Las Vegas por problemas de salud, por tener que someterse a “algunas intervenciones médicas”, saltaron todas las alarmas. Y la cuestión se embarulló unos días después, cuando su hermana pidió a sus seguidores que rezaran por ella. Al final, la propia Parton tuvo que colgar un vídeo en sus redes, una especie de prueba de vida, asegurando que estaba más que bien: “¡Todavía no estoy muerta!“. En un aparente buen estado de salud, les dijo a sus fans, con la sinceridad que la caracteriza: “Ustedes pagan un buen dinero para verme actuar y quiero estar en mi mejor momento para ello”. Al parecer, como ha contado ella misma y una de sus agentes, la compositora de Jolene tuvo unos cálculos renales a los que no prestó la atención necesaria y que le provocaron una infección, lo que le ha impedido viajar, actuar, acudir a recoger su Oscar de honor el pasado noviembre y, al parecer, ahora, celebrar su cumpleaños. Aunque en todo ello también pesa la tristeza por las ausencias, cómo no. Pese a todo, no se trata de exagerar. Al fin y acabo, es Dolly Parton, la Mariposa de Acero (The Iron Butterfly), como se la conoce, y sigue en marcha y con decenas de planes. El célebre y centenario teatro Opry de Nashville celebró el sábado una fiesta y concierto en honor de una Dolly que no estuvo allí; aunque la ausencia pueda parecer sonada, según confirmó su portavoz al diario Usa Today la artista nunca tuvo intención de asistir al homenaje, que se le realiza de manera anual. Dolly Parton y Andy Warhol en el restaurante Windows on the World de Nueva York, el 14 de mayo de 1977. Allan Tannenbaum (Getty Images)La autora de 3.000 canciones, ganadora del Emmy, de 11 Grammys, con 100 millones de discos vendidos y 25 canciones que han alcanzado el número 1, está lejos de decir adiós a su carrera. Esos seis conciertos del Caesar’s Palace de Las Vegas no se han cancelado, sino pospuesto hasta septiembre de 2026. Todavía quedan entradas… pero de reventa y con precios a partir de los 2.000 dólares; algunas superan los 8.000. Quien quiera más de Parton en el escenario tendrá otra nueva oportunidad: su fabulosa vida será llevada a escena en Dolly: A True Original Musical, que tuvo varios pases en agosto en Nashville para luego dar el salto, a finales de este año, a Broadway, en Nueva York. Con música y libreto, por supuesto, de la propia Parton.La vida de la artista y filántropa —financió con un millón de dólares la vacuna contra la covid— es digna de ser llevada a las tablas, como ya lo ha sido la de colegas como Cher, Michael Jackson, Tina Turner o Carole King. Hija de un ama de casa y un granjero de tabaco, tuvo claro desde niña que quería triunfar con la música. Poco después de salir del instituto la descubrió el músico Porter Wagoner, que la fichó para que cantara en su programa de televisión. Junto a él y desde los años sesenta mantuvo un fructífero dúo musical, que ella rompió en 1976 para buscar una carrera en solitario; de hecho, esa ruptura profesional la llevó a componer la popular I Will Always Love You. Él llegó a demandarla por tres millones de dólares en los ochenta, aunque finalmente llegaron a un acuerdo e incluso se reconciliaron públicamente horas antes de la muerte de Wagoner, en octubre de 2007.Fue ahí, a mediados de los setenta, cuando Parton empezó a florecer como compositora, cantante y actriz. Ya solo el éxito del tema popularizado por Whitney Houston la habría hecho millonaria; en cambio, destinó ese dinero a revitalizar un barrio negro de su ciudad. Ella siempre miró más allá. “No se trataba solo ser rica”, contaba a People hace unos meses con motivo de la publicación de una nueva biografía llamada Star of the Show: My Life on Stage. “Se trataba de tener éxito en lo que amaba hacer. Ni los sueños ni los deseos se hacen realidad sin un montón de trabajo duro”, aseguraba, en esa combinación de sinceridad, ética del trabajo, profunda fe cristiana y desbordante simpatía que lleva décadas ayudándola a conectar con el pueblo estadounidense. “No intento decirle a los demás cómo deben hacer las cosas, cómo ser, pero sé quién soy”, afirmaba en esa charla. “Soy una estrella para todos menos para mí. Solo soy una chica trabajadora. Siempre digo que soy un caballo de trabajo con aspecto de caballo de muestras”. Por eso mismo, tampoco le preocupa su edad. En esa misma entrevista (no ha concedido muchas más en los últimos meses) aseguraba que cuando la gente le señala que los 80 ya están aquí, ella suele responderles: “Bueno, ¿y qué?“. “Mira todo lo que he hecho en 80 años. Siento que apenas estoy empezando”, afirmaba. “Creo que hay mucho que decir sobre la edad. Si te permites envejecer, lo harás. Yo digo: ‘¡No tengo tiempo para envejecer!’. No tengo tiempo para darle vueltas a eso. No estoy pensando en eso“. Puede que la edad no le preocupe, que solo sea un número, pero demuestra el inevitable paso de la vida, que llega para todos, incluso aunque seas Dolly Rebecca Parton.
Dolly Parton alcanza los 80 años entre la celebración y la preocupación de sus fieles seguidores | Gente
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