
Esta no es una historia más. Es una de esas historias bonitas que empiezan casi sin querer. Nace en Madrid, en la calle Barquillo, un 7 de enero de 2015. Allí se cruzan Carlos Martínez y Nicolás García. Uno es venezolano, el otro, asturiano. García trabajaba entonces en un proyecto de decoración y Martínez estaba vinculado al mundo del retail. Hubo química. De la buena. De la que no necesita demasiadas explicaciones. Lo suyo fue, literalmente, amor a primera vista.Dos años después, y tras mucha insistencia, García consiguió lo que parecía imposible: convencer a Martínez para mudarse al norte de España. “Yo era muy de Madrid y no quería irme”, cuenta entre risas. Diez años más tarde, con una boda y una empresa en común, la historia ha dado un giro de 180 grados. “Ahora soy más asturiano que Nico. No quiero marcharme de aquí”.Más informaciónEse fue el germen de lo que años después se convertiría en Eleven People, una marca de velas, ambientadores y aromas artesanos que hoy vende en Europa, Estados Unidos y Asia, trabaja con grandes hoteles y marcas internacionales y mantiene su taller en un antiguo pajar rehabilitado en Barcia, una pequeña localidad de los Oscos, en el occidente asturiano.Antes de los aromas hubo otros mundos. García venía del negocio familiar de la decoración y el café —su familia estaba detrás de la empresa cafetera Toscaf—, y desde joven mantenía una relación casi intuitiva con los olores. Hacía velas de manera autodidacta. Martínez, por su parte, compartía la misma fascinación por el universo olfativo.Nicolás García (en primer plano) y Carlos Martínez se conocieron en 2015, en Madrid, pero el taller de su marca está en los Oscos, Asturias.silvia fozEn 2020 la pandemia lo cambió todo. O, mejor dicho, lo colocó todo en su sitio. “Fue un momento para parar y estudiar”, cuentan. Decidieron formarse, aunque al principio no tenían ninguna pretensión empresarial. Hacían velas, las regalaban a amigos, los amigos les pedían más para regalar… y así empezó la cadena. “De hecho, todo comenzó a través de Instagram, que fue la ventana que nos dio a conocer”, explica García. Hoy tienen casi 30.000 seguidores en esta red social. “Empezamos a atender pedidos fuera de España. La verdad es que no nos lo creíamos y ahí dijimos, esto hay que hacerlo bien”. Hacerlo bien significó estudiar la pirámide olfativa, los blends [mezclas]la rueda de los aromas. También entender cómo se construye un perfume que no invada, que acompañe. Todo a base de ensayo y error. Porque, además, estaban aprendiendo a llevar una empresa desde cero.El punto de inflexión llegó cuando tiendas de Estados Unidos empezaron a hacer sus primeros pedidos. Buscaron entonces un espacio propio y lo encontraron en Barcia, en Santa Eulalia de Oscos, donde García pasaba los veranos de niño. “Mi abuela tiene allí una casa, junto a la que había un pajar en desuso. Nosotros necesitábamos un sitio para iniciar el proyecto, decidimos instalarnos y transformarlo en taller. Es un sitio muy especial”, asegura. Sin un plan estratégico definido, pero con mucha intuición, quisieron que el proyecto naciera en el mundo rural. “Queríamos dinamizar la zona y dar visibilidad, en la medida de lo posible, a un entorno que es espectacular”, añade Martínez.Hoy toda la producción de Eleven People sigue siendo manual. Ninguna parte del proceso está industrializado y eso es, probablemente, una de las claves de su éxito. Martínez lo resume así: “La marca España está muy valorada, y que sea artesanal y se fabrique en un entorno rural hace que Eleven People sea todavía más especial”.Toda la producción de Eleven People sigue siendo manual en su taller en Barcia (Santa Eulalia de Oscos).carlos MLos fundadores explican también cómo los gustos y preferencias cambian según la zona geográfica. En Suiza, su principal mercado europeo, triunfan los aromas amaderados y profundos. En España e Italia, los cítricos. “Aquí, en España, el gran best seller es Caracas, un aroma con notas de pera, peonía y pachuli”, cuenta Martínez. “Es intenso y afrutado, pero sin ser invasivo, muy floral, muy femenino”. En Asia y Emiratos Árabes se buscan fragancias más intensas y empolvadas.Si en España e Italia gustan más los olores cítricos, en Asia y Emiratos Árabes se buscan fragancias más intensas y empolvadas, aseguran los fundadores de Eleven People.silvia fozNada en Eleven People es casual. Todas sus velas llevan el nombre de una persona o un lugar importante en su historia. Los aromas se construyen desde la memoria y el recuerdo. “Por ejemplo, 1958 fue la primera vela que hicimos. Huele a café y cardamomo y es un homenaje al padre de Nicolás y a toda una vida dedicada al mundo del café. 28004 es otra de nuestras velas y lleva el código postal de la calle donde nos conocimos en Madrid. Biarritz nació de un viaje que nos marcó”. La idea es que quien encienda una de sus velas pueda construir su propia historia a partir del olor. Incluso el nombre de la marca es un juego de números. Carlos Martínez nació un 11 de noviembre a las once y once de la noche, y la vida de Nicolás García siempre ha estado marcada por ese número.Esta forma tan personal de entender los aromas les ha llevado además a colaborar con grandes marcas. Con cadenas hoteleras como Only You o Gran Meliá, firmas como Porcelanosa o Neolith, o grupos de restauración como Tragaluz. Para el whisky Macallan han creado una fragancia asociada al lanzamiento de un nuevo producto en España, Italia y Portugal. Diseñar aromas para otros es, dicen, “lo más complicado, pero también lo más divertido”.En paralelo, el pajar de los Oscos se ha convertido en un destino totalmente inesperado. Sus talleres de creación de velas han atraído a personas de toda España e incluso Portugal. Algunos llegan de vacaciones, y otros viajan expresamente para pasar allí unos días. “La verdad es que flipamos. Para nosotros fue una sorpresa enorme”, reconocen. “Las redes sociales han hecho el resto”.Ambientadores sólidos y tabletas de la marca de aromas artesanos Eleven People.silvia fozSu producto estrella son los ambientadores sólidos, seguidos de los proyectos personalizados, en los que buscan que cada persona se identifique con un aroma concreto. También bodas, restaurantes o pequeños detalles pensados para regalar a los invitados. Además, han colaborado con diseñadores españoles como Moisés Nieto o con marcas como Springfield.¿Su consejo al elegir una fragancia para casa? “Que acompañe, sin invadir. Que no se apodere del espacio. Mejor evitar los cítricos si se busca calma, despiertan demasiado”, cuenta Martínez, quien se queda con las maderas y las flores con fondo, como el jazmín o el sándalo.Al final, Eleven People no va solo de aromas. Va de lugares, de personas, de cambios de vida y de recuerdos. De cómo un encuentro casual en una calle de Madrid puede acabar, años después, en un exitoso taller en mitad del occidente asturiano. Y de cómo las historias que empiezan casi sin querer son, muchas veces, las que lo cambian todo.
Eleven People, la marca de aromas artesanos que nació en Madrid, crece en Asturias y hoy seduce a grandes hoteles y marcas internacionales | Estilo de vida
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