Bruce Springsteen se sumó este viernes a las miles de personas que tomaron las calles de Minneapolis, esas mismas calles a las que esta semana la leyenda del rock regaló un himno para la revuelta. La misión de la multitud y del artista era la misma: protestar contra la brutal política migratoria de Donald Trump en una ciudad que resiste desde hace dos meses al despliegue de tres mil agentes federales que no son bienvenidos aquí.El músico actuó por sorpresa en una sala de la ciudad en un concierto para recaudar fondos para las familias de Renée Good y Alex Pretti, los dos ciudadanos estadounidenses a los que esos agentes enviados por la Casa Blanca mataron a tiros. La iniciativa del recital fue de Tom Morello, guitarrista de la banda de rock protesta Rage Against the Machine. Juntos interpretaron, como ya habían hecho en en el pasado, The Ghost of Tom Joad, balada que Springsteen escribió inspirado por los desposeídos de Las uvas de la ira. En el concierto, que se agotó enseguida y se había anunciado con un invitado sorpresa que desató toda clase de rumores en la ciudad, también sonó también Streets of Minneapolis. Para cuando los afortunados que lograron entrar en el templo local del rock First Avenue confirmaron esos rumores, Government Plaza, corazón administrativo de Minneapolis, ya había empezado a llenarse una hora antes de la convocatoria de la manifestación. Era la principal entre las centenares previstas en centenares de ciudades de todo el país para protestar contra Trump. Hace justo una semana, Minneapolis también se echó a las calles. Entonces, unas 50.000 personas, cifra que superó todas las expectativas, alzó su voz contra la el acoso federal a una ciudad y un estado (Minnesota) demócratas. La participación fue menor esta segunda vez. Los discursos empezaron a las 14:00 en punto (hora local, siete más en la España peninsular). Ahí estaba Sarah Keüler, que había conducido tres horas venir, y esperaba al sol, tratando de combatir los 14 grados bajo cero. “Hemos tenido suficiente. La gente de Minnesota no huye, cuando acecha un peligro, nos unimos más. Hace tiempo que no me sentía tan orgullosa de lo que soy”, explicó. Un poco más allá, Bill, que no quiso desvelar su apellido, se disculpó por encenderse al hablar sobre lo que está pasando. “Me siento avergonzado. Es una puta vergüenza, nunca creí que llegaríamos a este extremo en este país, que ya no reconozco”, contó. Un agente apunta con un arma durante la protesta de este viernes ante el Whipple.Shannon Stapleton (REUTERS)Había pancartas que pedían la desaparición del ICE (Servicio de Control de Aduanas e Inmigración), muñecos poco halagadores con la efigie de Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional y rostro de la caza al inmigrante ordenada por Trump, y una enorme tela con el preámbulo de la Constitución (“Nosotros, el pueblo”) escrito en torno a la que se organizó la marcha. Horas antes, el presidente de Estados Unidos había insistido, sin pruebas, que toda esta gente está financiada, aunque tampoco dijo por quién. Habló específicamente de los carteles, que definió como “hermosos” y “hechos por profesionales”. Sobre el terreno, parecían bastante caseros y algunos de ellos, sobrados de imaginación y mala uva, como los que jugaban con las siglas de ICE. Esas tres letras dan para mucho en inglés. Según proponían tres de las miles de pancartas de la protesta, podrían ser la abreviatura de “idiota comepollas”, “excremento de payaso impotente” o “ejecución cobardemente inhumana”. Los manifestantes caminaron por el centro de la ciudad y entre cánticos de “Cerremos el ICE” y, en español, “Chinga la migra”. El destino era el estadio Target Center, cancha de los Minnesota Timberwolves, justo enfrente de donde Morello y Springsteen habían actuado un par de horas antes en recuerdo de la poeta Renée Good y el enfermero Alex Pretti. Ambos eran ciudadanos estadounidenses y ambos tenían 37 años. Fue tras conocer la muerte de Pretti cuando Springsteen escribió Streets of Minneapolis. El martes la publicó en internet, y ya se ha convertido en himno de la revuelta. En la manifestación con la que la ciudad dio la bienvenida a un nuevo día de protestas contra el ICE y la Patrulla Fronteriza, un tipo la reprodujo en bucle con un particular equipo de sonido: su móvil y un megáfono.El hombre se sumó al millar de personas que, a las 8:00, se juntó en torno a un árbol en un aparcamiento cercano al edificio federal Whipple. Es a ese siniestro lugar en el que la policía migratoria de Trump lleva a las personas, inmigrantes irregulares y ciudadanos estadounidenses por igual, que acaban detenidas como parte de la Operación Metro Surge que ha puesto en la diana a una ciudad y un Estado (Minnesota) demócratas. Después de los discursos, la multitud caminó a 20 grados bajo cero hacia la puerta del Whipple entre cánticos de “¡Nuestro amor derrite el hielo!” (otro juego de palabras; hielo en inglés es “ice”). Una vez allí, continuaron las consignas que pedían el fin de la intervención federal, los cánticos de “Esta es la fuerza de la que es capaz nuestra comunidad”, los gritos de “¡vergüenza!”, dirigidos a los policías que estaban en primera fila y los insultos a la veintena de agentes federales que se fueron acumulando al fondo. Un manifestante sujeta una pancarta durante la protesta de este viernes, en Minneapolis.Alex Brandon (AP)Más o menos media hora después, estos caminaron hacia los manifestantes y comenzaron las advertencias por megáfono de que la concentración debía disolverse y de que los que se empeñaran en seguir protestando se exponían a ser detenidos e imputados por un delito de desorden público. Muchos participantes se fueron, mientras la vanguardia de la concentración se puso las máscaras antigás y un grupo encargado de los primeros auxilios repartía mascarillas de usar y tirar entre los peor equipados. Finalmente, llegaron los botes de humo. Dentro del Whipple, está encerrado un grupo de manifestantes detenidos el martes pasado en una protesta estudiantil, que ya han pasado a conocerse aquí como “los 16 de Minnesota”. Ellos eran el motivo de la convocatoria, después de que la fiscal general Pam Bondi publicara en sus redes sociales sus fotos, acompañadas de sus nombres, sin importarle la presunción de inocencia o colocarles el equivalente a una diana digital. Protestas a las afueras de un complejo federal, este viernes.Shannon Stapleton (REUTERS)A esas dependencias también había llegado antes del amanecer, custodiada por los federales, la periodista independiente local Georgia Fort, a la que fueron a buscar a su casa. Hace un par de domingos, grabó una protesta en una iglesia de St. Paul, ciudad gemela de Minneapolis. La acusan de impedir un acto religioso. Ella, como el ex locutor de la CNN Don Lemon, arrestado el jueves en Los Ángeles, defiende que estaba informando, y que la ampara la Primera Enmienda.
Miles de personas (y Bruce Springsteen) toman las calles de Minneapolis en una protesta contra Trump | Inmigración en Estados Unidos
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