
Nacho Vegas está hablando de su madre, a la que dedica una canción en su nuevo disco, Vidas semipreciosas. Bebe un trago de vino blanco en un restaurante con vistas al puerto de Gijón, la ciudad donde nació hace 51 años y donde vive, y cuenta: “Cuando eres un poco más guaje tiendes a querer más a la figura del padre. Mi madre era esa mujer abnegada que estaba siempre en casa trabajando y mi padre el que daba una voz y todo el mundo se ponía firme [son tres hermanos chicos]. Pero a medida que me fui haciendo adulto me di cuenta de que ella estaba ahí siempre, que fue la que nos educó y la que nos inculcó muchos valores que fueron muy importantes para nosotros. Valores de izquierdas que nos explicó desde pequeños, algo que me iluminó. Por ejemplo, yo fui a un colegio público y recuerdo que tenía algunos amigos que iban a privados. Mi madre nos explicó por qué tanto ella como mi padre apostaban por la escuela pública. Y me alegró mucho aquella decisión, porque esos que iban a los colegios privados eran unos pijos insoportables”. Otro sorbo de vino.La canción que ha escrito para su progenitora se llama Fíu (hijo, en asturiano) y dice: “Si escuché un nombre precioso sobre la tierra ese nombre es, sin dudarlo, Cristina Vegas. / Fue la que me dio la vida y luego me dejó vivirla, y para darle sentido me dio herramientas. / Me enseñó que sin justicia, libertad no es cosa cierta. / Por eso en mi familia somos de izquierdas, rojos, progres, comunistas. / Que nos llamen como quieran. / Rojo internacionalista soy por dentro y por fuera”. Cristina Vegas cumplirá 76 años el 20 de enero, justo tres días antes de la salida de Vidas semipreciosas. Nacho ha llevado en secreto la grabación de este tema. Su plan es mostrárselo a su madre como regalo de cumpleaños.”Mi madre nos inculcó a mis hermanos y a mí valores de izquierdas desde pequeños, algo que me iluminó”, dice el músico, que posa en las calles de Gijón.Imanol RimadaEl sol no consigue penetrar en la tupida capa de nubes que cubre el cielo asturiano un día del pasado diciembre. Sin embargo, la temperatura resulta agradable. Paseamos por las calles de Gijón, esas que tanto se conoce el cantante. Por la tarde, el músico ofrece un miniconcierto en un festival con artistas asturianos (también estará Rodrigo Cuevas) organizado por Radio 3 en el imponente teatro Jovellanos, emblema cultural de la ciudad. Le acompañará el Coro Antifascista Al Altu la Lleva, integrado por mujeres. Ester Roldán, 49 años, arquitecta y componente del coro analiza la figura del músico en su ciudad: “De nuestra generación, los nacidos en los setenta, Nacho fue de los pocos que se quedó en Gijón. Yo, por ejemplo, me fui y no volví porque era difícil la inserción laboral. Con el tiempo regresé. Nacho es un elemento muy activo en la búsqueda del tejido cultural y artístico de Gijón y de Asturias. También implicado políticamente, no tanto con unas siglas como con una ideología de izquierdas y de lucha obrera”. El perfil de Vegas y su apuesta por el activismo le convierten en una figura perfecta para mostrar la buena salud artística gijonesa: actúa tanto en el Día Internacional de los Museos como en una manifestación proPalestina o en favor de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Nacho siempre tiene su agenda disponible cuando se trata de compromiso político o cultural. Vidas semipreciosas llega cuatro años después de su anterior trabajo, Mundos inmóviles derrumbándose (2022), y funciona como un compendio de los valores de Vegas: política, canciones sobre los afectos y vinculación a su tierra, y no solo por cantar en algunas ocasiones en asturiano. “En el anterior disco me marché a Ortiguera [pueblo pesquero asturiano] porque padecía el bloqueo de después de la pandemia. Me faltaban estímulos y tuve que irme una temporada de mi casa de Gijón. Como me gustó la experiencia, esta vez lo hice en dos tandas, y aproveché para conocer partes de Asturias. Elegí Colunga y Piloña”. Alguien le dejó un hórreo restaurado y allí, en un ambiente rural e impregnado por la naturaleza de su tierra, el músico compuso el esqueleto de las canciones.La gira de presentación de ‘Vidas semipreciosas’, comienza el 30 de enero en Mieres. En la imagen, el músico en Gijón el pasado diciembre. Imanol RimadaUn disco que musicalmente suena desacomplejado, quizá el conjunto de canciones más variado de su carrera: es un Nacho Vegas reconocible, pero dejándose llevar para abrazar ritmos y estructuras no muy frecuentados por el asturiano en una carrera en solitario que alcanza los 25 años y una decena de discos largos. Las temáticas afrontan cuestiones incómodas, esas que solo él sabe barnizar con un código moral poético. Letras que comienzan como un tímido lirio y de repente se transforman en orquídeas carnívoras. “Tenemos derecho a reivindicar nuestra infelicidad y nuestros tormentos. Especialmente hoy, que con este turboliberalismo en el que vivimos parece que debes estar satisfecho todo el tiempo gracias a las lógicas de consumo. Las cosas que nos incomodan son las que nos hacen estar vivos. Por eso hablo de ellas. De otro modo lo que haremos es barrerlas debajo de la alfombra, y así no desaparecen”, explica. Después de esta reflexión, se adelanta, conocedor de ese cliché utilizado para analizar su música: “Pero este disco no es nada atormentado, ¿eh? Tenemos que darle un poco de alegría a la vida”. No le falta razón, porque canciones como Mi pequeña bestia, con un “sonido Benidorm” [el Benidorm de antes, no el Fest] o Llueven moscas (soberbia) se posicionan entre lo más comercial, término raro referido a él, de su carrera. Hans Laguna, bajista de la banda de Vegas, cuenta por teléfono: “El valor más incontestable de Nacho es el nivel de sus letras. Yo le he visto escribir y pica mucha piedra a nivel literario. Trabaja las letras hasta extremos enfermizos. Y eso se nota, porque su nivel está muy por encima de lo que estamos acostumbrados”. El vídeo de ‘Alivio’, una de las canciones de ‘Vidas semipreciosas’. Nacho Vegas forma parte de la primera oleada del indie español, ese que surgió en los noventa. Con bandas como Eliminator Jr. y Manta Ray cumplió con los preceptos del género, hinchado de más por algunos medios y por los festivales noventeros: sonar ruidoso y cantar en inglés. Reconoce que salió de ambos grupos por el empeño de parte de los miembros de expresarse en inglés, “cuando el nivel era de un 3,5 [sobre 10] en quinto de EGB”. Su inquietud política y social también recibió ignorancia e incluso gestos torcidos. Aquello era anatema en esos ambientes, más preocupados por copiar el discurso anglófilo. “Siempre que salía con asuntos políticos me respondían: ‘Panfletario’. Y esto me lo decía una persona que llevaba una camiseta de Fugazi, grupo muy politizado. El indie español fue una escena hija del aznarato. Se fraguó en las dos legislaturas de Aznar, de 1996 a 2004. Antes del 96 había un PSOE corrupto en el que nadie creía. Existía un desencanto con la política institucional cuando surgió el indie y por eso muy poca gente estaba politizada dentro de la escena”. Él sí, y por eso se marchó sin mirar atrás.Cuando Vegas dejó Manta Ray se convirtió en un cantautor moderno con unas características novedosas en España. Lo referencia Hans Laguna: “Fue una revelación para la gente de mi generación [tiene 46], que no había crecido con los cantautores tradicionales y sí con Johnny Cash, Nick Drake, Leonard Cohen o Townes Van Zandt. No había referencias de alguien que hiciese eso en castellano. Y entonces llegó Nacho”. Nacho Vegas actuando en México el 20 de enero de 2024. Medios y Media (Getty Images)Sus letras trataban tormentos, como la compleja relación con su padre (en El ángel Simón), que murió a los 48 años, solo, ya divorciado de su madre; su atracción por la marginalidad o sus adicciones. “Cuando me metía tenías que ser un poco cabeza de chorlito para pasar un mono, pero a pesar de ello pasé más de uno”, reflexiona. “Porque tenías a mano servicios públicos, a través de desintoxicaciones ambulatorias o mantenimiento de metadona, con la que estuve cuatro años. El problema con la metadona es que te amortigua el placer y eso hace que te amortigüe también las emociones. Dejé la metadona porque es una droga que viene bien para quitar la adicción a la heroína, pero te quita mucha capacidad para emocionarte con las cosas y por lo tanto también para hacer canciones. Sin embargo, la buprenorfina es un antagonista parcial de las emociones. Con eso estuve muchísimo tiempo y manejando los tiempos… y bueno…”. El músico asume que hubo momentos en los que se “pasó”, pero logró salir: “El problema con la heroína u otras drogas duras es cuando no tienes agarraderas; si tienes algo en tu vida que es importante te vale la pena salir de ahí. Y para mí era la música. Siempre puse ese límite: que la adicción no jodiera la grabación de un disco o no jodiera una gira. Es verdad que en el momento en el que estaba peor ofrecí algún concierto desastroso. Aprendí de aquello, y ya nunca más”.Más adelante llegaron los discos compartidos con Bunbury y con Christina Rosenvinge, figuras más populares que él que le permitieron ser descubierto por un público más allá del indie. Con Christina se unió, además, sentimentalmente, lo que provocó que la imagen de Vegas apareciese en las secciones más frívolas de los medios, circunstancia que acrecentó con su relación posterior con la política del PP Andrea Levy. “Cuando estaba con Christina nos ofrecían muchos reportajes juntos, y ella me decía: ‘No, esto ya me lo conozco y no nos conviene’. Porque ella ya lo había vivido. Yo, sin embargo, lo veía con mucha gracia: salir en esas publicaciones y tal… No sé, me divertía. Pero Christina fue sensata, y menos mal”. La actual pareja del músico es Sofía Castañón, poeta, escritora y exdiputada de Podemos. Nacho Vegas con el Coro Antifascista Al Altu la Lleva el pasado diciembre en el teatro Jovellanos de Gijón. En el suelo, delante, la bandera Palestina. Carlos Garna/CedidaNacho va encontrándose paisanos en nuestro recorrido por Gijón y el tema de conversación no puede ser otro que la muerte de Jorge Martínez, acaecida el 9 de diciembre, poco antes de nuestro encuentro. Vegas le conocía bien y cuenta una anécdota que retrata el genuino carácter del líder de Ilegales: “Siempre me decía: ‘Nacho, me cago en Dios, lo tuyo serán las letras, pero no tocas un pijo la guitarra: ponte a hacer acordes en séptima mayor, joder”. Vidas semipreciosas contiene tres interludios en forma de declaraciones de otras tantas personas vinculadas a la izquierda. Son como guías en el camino que desembocan en canciones de temática antifascista. Los protagonistas de esos pequeños discursos son Francisco Javier Aijón Javitxu, uno de los llamados Los Seis de Zaragoza, que pasó un año y medio encarcelado al ser detenido en 2019 tras manifestarse contra un mitin de Vox en Zaragoza; la exdiputada de la CUP Anna Gabriel, que fue procesada por desobediencia en la causa del procés y se fue del país; y Adur Ramírez, uno de los condenados por el Caso Alsasua. “Esto tres casos demuestran que en el estado español hay represión”, explica el músico. “Existe una represión por la Ley Mordaza, que no solo ataca a la libertad de expresión, sino también a la disidencia política. Cuando disientes por la izquierda estás jodido. Estos son las democracias liberales. Es una cosa que quería plasmar en el disco. Para mí la parte afectiva es muy importante en la música, pero el compromiso político también. Son dos tipos de compromiso que podrían ir de la mano. La vida la articulamos en base a compromisos. Dice Carolina del Olmo [autora de ¿Dónde está mi tribu?] que a veces pensamos que egoísmo y altruismo son términos opuestos, y son dos caras de la misma moneda. Ambos tienen recompensa. Lo contrario es el compromiso, cuando adquieres un compromiso para hacer algo, aunque no quieras hacerlo”. “Existe una represión por la Ley Mordaza, que es una ley que no solo ataca a la libertad de expresión, sino también a la disidencia política”, dice el asturiano, que camina por las calles de Gijón el pasado diciembre. Imanol RimadaEn otra de las canciones del inminente álbum, Tiempo de lobos, alerta sobre la llegada de la extrema derecha a las instituciones. “Si se acercan manadas de lobos, si se acerca el fascismo y si de verdad puede estar dentro de unos años gobernando, hay que combatirlo de todas las maneras posibles, incluyendo la violencia, por supuesto. Porque no hay otra manera de combatir a la violencia que no sea con violencia autodefensiva. Y eso es algo para lo que tenemos que prepararnos”. Vegas milita en Anticapitalistas, pero se muestra crítico también con la izquierda: “La gente joven abraza el ideario de la extrema derecha y no sabes cómo revertir ese discurso. Está claro que algo se está haciendo mal en la izquierda y algo se está haciendo muy bien en la derecha, porque están ganando la batalla cultural”. La pieza estrella de Vidas semipreciosas lleva por título Deslenguarte, interpretada junto a Albert Pla, una canción de siete minutos con mucho sentido del humor donde se reivindica a los “deslenguados” que ponen voz “a los silenciados”. Una composición en favor de los que disienten y en la que Vegas, Pla y su coro se “cagan en Dios” 31 veces. Nacho Vegas ha subido a su casa a coger la guitarra y vuelve con ella para el concierto en el teatro Jovellanos. Se encuentra en el pequeño camerino con las mujeres del Coro Antifascista y surgen abrazos y besos. Ya en la tarima, y ante el aplauso de un recinto lleno, interpretan Ciudad vampira, Ser árbol y Los asombros, esta última del nuevo álbum. Cuando termina la actuación, Nacho se acerca al micrófono y grita: “Libertad para [el grupo sindicalista] Las Seis de Suiza, no al estado terrorista y genocida de Israel y viva Palestina libre”. El público se levanta y le ovaciona. Vidas semipreciosas se publica el 23 de enero. Ver fechas de la gira pinchando aquí.
Nacho Vegas, un músico en lucha contra el fascismo: “Tenemos que combatirlo de todas las maneras posibles” | Cultura
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