Es viernes y la función de estreno de Melania en Cinépolis Diana —uno de los cines más concurridos de Ciudad de México— está vacía. Tras los anuncios de próximos lanzamientos que no informan a nadie, la sala se oscurece y comienzan las primeras escenas del documental sobre la primera dama de Estados Unidos. En pantalla, Melania Trump sale de su lujosa mansión en Mar-a-Lago para abordar un avión privado rumbo a Nueva York para revisar los preparativos de la toma de posesión de su esposo. Nadie llegó a la función. El desaire del público mexicano a la producción se repite en otros complejos. EL PAÍS revisó las 27 funciones programadas para el fin de semana en ocho cines céntricos de la capital mexicana y, al momento de la publicación de este artículo, únicamente 12 registraban boletos vendidos, con una media de 2,9 asistentes por función. En el resto de las proyecciones todos los asientos siguen libres, es decir, hay 15 salas vacías. Fuera de los cines, el rechazo es más explícito. Las pancartas promocionales del documental que se colocaron en importantes vialidades de Ciudad de México como Insurgentes Sur y la avenida Cuauhtémoc han sido grafiteadas con la leyenda “Trump Asesino”. Esta imagen se repite en otras ciudades del mundo, donde el estreno ha coincidido con funciones desiertas y demostraciones de protesta en las calles. En Sudáfrica, la distribuidora local decidió no proyectar el documental en cines como respuesta a las tensiones recientes con el Gobierno del presidente Trump. Según predicciones de Variety, se espera que Melania genere entre tres y cinco millones de dólares en taquilla en Estados Unidos, una cifra por debajo de la inversión de 40 millones de dólares para los derechos, además de los 35 millones que presuntamente Amazon MGM Studios destinó a su promoción. Tras su estreno, el documental podrá verse en streaming en la plataforma Prime Video dentro de unas semanas.Donald Trump y Melania Trump en la premier del documental ‘Melania’, en Washington, el 29 de enero.Jose Luis Magana (AP)La producción dirigida por Brett Ratner —quien fue acusado en 2017 de acoso y violencia sexual por diversas actrices que trabajaron con él— sigue a la primera dama de Estados Unidos durante las primeras semanas de enero de 2025, mientras prepara la fiesta de investidura del segundo mandato de su esposo. El documental pretende mostrar el lado más cándido de Melania Trump; sin embargo, son contados los momentos en los que la exmodelo se sale del guion, incluso al abordar episodios sumamente personales como el fallecimiento de su madre, en 2024. La mayoría de las escenas están acompañadas por una narración en voz en off y son escasas las intervenciones que parecen espontáneas, entre ellas una plática que tiene con Donald Trump sobre su hijo Barron. El estreno de Melania llega en un momento de desconexión con la realidad. Mientras una de las escenas muestra a la primera dama compartiendo los detalles de sus pruebas de vestuario y las decisiones de interiorismo para su mudanza a Washington desde las paredes doradas de la Trump Tower, la Administración enfrenta críticas severas por su gestión de la crisis en Minneapolis tras las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y los tiroteos fatales de Renée Good y Alex Pretti, dos ciudadanos estadounidenses que murieron a manos de agentes federales este mes. Además, el Gobierno ha sido cuestionado por promocionar el documental desde canales oficiales de la Casa Blanca, al publicar fragmentos de la entrevista que le hizo Fox a Melania Trump previo a su estreno.

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