El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha escalado sus declaraciones de apoyo a las manifestaciones en Irán y ha llamado a “los patriotas” que participan en ellas a “tomar las instituciones”. En un mensaje en su red social, Truth, el mandatario también ha anunciado la cancelación de los contactos previstos entre su Administración y representantes iraníes. En días previos, el republicano ha venido amenazando con el uso de la fuerza para apoyar las movilizaciones en contra del Gobierno desatadas a finales de diciembre. El mensaje finaliza: “La ayuda está en camino. MIGA”, siglas de Make Iran Great Again (Hagamos Irán grande de nuevo), una variación de su lema MAGA.“Patriotas iraníes, sigan protestando – ¡tomen las instituciones!!! Guarden los nombres de los asesinos y quienes abusan de ustedes. Pagarán un gran precio”, apunta el presidente estadounidense, quien este martes tenía prevista una reunión con su equipo de seguridad nacional para estudiar la respuesta a la violenta represión de las protestas.El republicano también ha anunciado que ha suspendido todas las reuniones previstas con representantes iraníes para tratar de llegar a una solución diplomática a la crisis. La suspensión estará en vigor “hasta que se pare esta matanza sin sentido de los manifestantes”. Trump, que este martes se desplaza a Detroit para ofrecer un discurso económico, había ya anunciado el lunes aranceles del 25% contra los países que hagan negocios con Irán, como una primera medida de presión. También el lunes, el Departamento de Estado había alertado a sus ciudadanos en el país de Oriente Próximo para que se marchasen lo antes posible de allí, ante el deterioro de la situación: según los cálculos más recientes, al menos 2.000 personas han muerto a causa de la represión gubernamental.El nuevo aviso de Trump representa un paso más en la escalada de advertencias que comenzó a lanzar hace diez días contra la represión de unas movilizaciones que comenzaron de manera aislada y casi en sordina para protestar por la cotización de la divisa nacional, el rial. Desde entonces se han ido extendiendo por todo el país para convertirse en una de las mayores amenazas contra el régimen desde su establecimiento tras la revolución islámica de 1979. El presidente de EEUU, Donald Trump, este martes en la Base Andrews. Evan Vucci (AP)Trump ha amenazado casi a diario en la última semana con “ayudar” a la “libertad” en Irán y este domingo, una semana después de haber autorizado la operación de las fuerzas estadounidenses que capturó en Caracas al presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, ya confirmó que se plantea todo tipo de medidas, incluidas las militares. “Lo estamos analizando muy seriamente, los militares lo están analizando y estamos viendo opciones muy fuertes”, aseguraba en declaraciones a la prensa a bordo del avión presidencial Air Force One.El presidente “no tiene miedo de usar la fuerza militar en Irán”, había declarado el lunes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Aunque la diplomacia continúa siendo la opción preferida, “no le temblará la mano para usar la fuerza letal y el poderío militar de Estados Unidos si lo considera necesario y cuando lo considere oportuno”, respondió Leavitt en una entrevista concedida a la cadena de televisión Fox News. “A nadie le consta tanto como a Irán”, añadió. El país ya fue objeto de una operación militar estadounidense en junio pasado que atacó objetivos de su programa nuclear.La Casa Blanca debe mantener un delicado equilibrio a la hora de responder, advierten los expertos. Una intervención puede precipitar una mayor oleada de represión del régimen contra sus ciudadanos y dar pábulo a los argumentos de las autoridades en Teherán, que denuncian que las protestas están fomentadas desde el exterior, sobre todo por Estados Unidos. También se arriesga a desatar una ola nacionalista en la que los ciudadanos, sobre todo aquellos que aún no han decidido si apoyar a los manifestantes, opten por cerrar filas en torno a los ayatolás como reacción a la intervención extranjera. O puede desencadenar una respuesta iraní que obligue a Estados Unidos a involucrarse más de lo que desea en un conflicto que se alargue, la gran pesadilla de Trump. Todas las intervenciones militares que ha aprobado a lo largo de su año en el poder —además de Irán y Venezuela, en Yemen, Somalia, Siria o Nigeria— han tenido en común su rapidez, operaciones relámpago concluidas en apenas horas y sin cobrarse vidas estadounidenses.

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